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Debut de Font en París Febrero 27, 2006

El modisto español presentó su colección pret-a-porter 2006-2007
El modisto español Josep Font debutó ayer en las pasarelas de París y abrió el centenar de desfiles programados en la semana de colecciones del pret-a-porter femenino para el otoño-invierno 2006-2007 con una visión de mujer «en cuyo interior palpita la pasión».
EFE./PARÍS

Josep Font Paris

Será, también, la mujer invernal de Font, una criatura que «no admite la vulgaridad ni la traición, la claudicación ni el tedio», una ‘Carmen’, en cualquier caso, «nueva y eterna», según explicó a sus invitados.

El modisto les había convocado en el cabaré del Molino Rojo de París, lleno hasta rebosar pese a la temprana hora del desfile y pese a ser el primero de los innumerables que, a partir de hoy a las 10.30 horas (09.30 GMT) y hasta el próximo día 5 de marzo, se sucederán en los rincones más inesperados de la ciudad. Durante el desfile hubo a menudo aplausos, algo no siempre habitual en París, para celebrar, por ejemplo, grandes vestidos largos de abundantes pliegues, con el seno realzado.

Prendas en cuya confección se utilizó mucho tejido y que demuestran, según dijo su creador, que «no hace falta llevar un escotazo ni ir superajustada para ser elegante o para ser sexy». «Puedes ir con un vestido maravilloso con mucho tejido y ser muy sensual, que eso es lo que interesa», consideró el artista, quien inspiró sus modelos en España, «no en la prototípica» de lunares y volantes, sino «en una España mucho más dramática» y profunda.

La ‘Carmen’ revivida en el Molino Rojo, estaba llamada a ser, en efecto, algo más que una mujer ‘carismática’ y ‘deseada’, bajo sus vestidos y faldas de todos los largos, de forma trapecio, corola o abullonada; bajo sus pantalones anchos o estrechos o bermudas, y sus abrigos, tops y boleros de organza, seda, falla, Harrys, terciopelo o chantilly.

En este ideal de mujer se «agazapa un corazón incandescente» pero con «hambre de sabiduría», a la que Font quiere ataviar «con un vestuario pensado en profundidad para su vida de trabajo y amistad, para su personalidad tormentosamente pasional». Lo que en su caso conlleva un complejo estudio de volúmenes y patrones, un intenso trabajo interno para cada prenda, adornada, en ocasiones, con lazos, transparencias o bordados extravagantes, suntuosos y multicolores, o con ricos estampados confeccionados en Italia.

Aunque el modisto acostumbra a no prescindir de ningún color, como mostró hoy, del rojo al fucsia o el verde botella, el dorado o «el crudo, lo más limpio», los «casi cincuenta» conjuntos presentados, revelaron una clara preferencia por el negro.

Josep Font no se equivoca en su sueño de lo que puede ser la mujer de principios de siglo, pues los resultados de la boutique abierta en mayo de 2004 en París mejoran todas las previsiones «y la clienta, realmente, se vuelve fiel. Eso es lo bueno», resaltó. La tendencia sólo pudo confirmarse sobre la pasarela, donde no hubo efectos espectaculares sino pura moda, y donde el modisto y la veintena de delgadísimas maniquíes que le sirvieron recibieron al final vítores y ovaciones entusiastas por parte de la asistencia.

Por otro lado, en la pasarela de Milán, Elena Miró viste una mujer femenina. Las colecciones para el próximo otoño-invierno continúan su andadura de la mano de los mejores. Milán es una de las citas obligadas.

Fuente: La rioja

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